Octubre, primer fresco serio del año, y en consulta empiezan las contracturas como setas: trapecio, romboides, dorsal ancho, cuadrado lumbar.
El frío contrae los vasos, tensa la musculatura superficial y reduce la elasticidad del tejido. Si encima vienes de meses de calor con musculatura fluida, el cambio te pilla desprevenido.
Por qué se disparan en otoño
- El sistema simpático activa vasoconstricción para conservar calor
- La musculatura paravertebral se mantiene en hipertonía protectora
- Pierdes elasticidad fascial
- Tendemos a encogernos (hombros hacia las orejas)
- Hacemos menos calentamiento antes de cualquier actividad
Zonas más afectadas
- Trapecio superior y angular del omóplato
- Romboides y dorsales
- Cuadrado lumbar
- Piramidal del glúteo
- Gemelos y sóleo
Cómo lo tratamos en Fidoos
- Calor profundo (microondas, IR) antes de manipular
- Terapia manual y liberación miofascial
- Punción seca en puntos gatillo activos
- EPI si la contractura está cronificada
- Estiramientos guiados y reeducación postural
Prevención otoñal
- Bufanda y cuello cubierto cuando salgas
- Calienta 5 minutos antes de ducharte (movilidad cervical y dorsal)
- Hidratación constante (el frío también deshidrata)
- Estira diariamente trapecios y dorsales
- Evita corrientes directas (aire acondicionado oficina, ventana abierta)
📍 Clínica Fidoos — Calle Fantasía 6, local 3, Vallecas Madrid
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