El otro día me puse un vestido rojo y me dieron una condecoración.
La Gran Cruz al Mérito Profesional, en grado de Embajadora.
La entrega la Honorífica Orden Internacional de Mérito. Y no se compra ni se hereda: se construye.

¿Y sabes qué pensé mientras me la ponían?
Que esa banda no es mía.
Es de cada persona que entró en mi clínica con dolor y salió mejor de lo que entró.
De los que confiaron en mí hace 25 años, cuando dedicarse a la fisioterapia sonaba a excentricidad.
De mi equipo, que cada día hace lo necesario para que cada paciente mejore de verdad.
Los premios están bien.
Quedan estupendos en las fotos.
Pero mañana a primera hora estaré donde siempre: en la clínica, en Vallecas, con mis manos en una espalda que duele.
Porque si tengo que elegir entre una vitrina llena de medallas o un paciente que vuelve a moverse sin dolor…
Lo tengo claro.
Curar. Esa es mi condecoración.
Sol García
Directora de Clínica Fidoos
Gran Cruz al Mérito Profesional · Distinguida Colegiada CPFM
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